Este tema me ha gustado mucho, en especial porque le he vivido de manera personal. Y es que aunque parezca obvio, para algunas personas, me incluyo, no siempre es tan natural darse tiempo.

En esta ocasión quisiera hablarles del darnos permiso para descansar, tomar tiempo libre y hacernos espacio para nosotros mismos en medio de las ocupaciones diarias.

La sociedad actual nos envía mensajes constantes donde lo importante es mantenernos ocupados, hay que aprovechar cada instante para hacer y hacer, la vida va a mil por hora y el estar “desocupados” es en ocasiones mal visto. Entonces, muchos parecemos estar en una carrera que no sabemos muy bien a dónde nos lleva, y el sano descanso se ve como una amenaza que nos saca de lo que ya hemos planeado con antelación. 

Con esto no quiero decir que no hay que tener proyectos y metas que nos alimenten y le proporcionen sentido a nuestra vida. Soy una convencida que hay que elegir causas que llenen de sentido nuestra vida y abrazarlas, es decir, actuar y trabajar en concordancia con dicha causa.

Pero eso es muy distinto a buscar mantenernos ocupados todo el tiempo, perdiendo de vista lo valioso de las pequeñas cosas de la vida, que están ahí presentes en el cotidiano y nutren nuestra vida.

James y yo disfrutando del paisaje mientras caminábamos en Salento, Colombia.

Estuve leyendo un artículo sobre la ociofobia, que habla acerca de la dificultad que tienen algunas personas para otorgarse momentos de ocio, y cómo les genera estrés y ansiedad si no logran mantenerse ocupados. Me pareció tan interesante y en el pasado me sentí identificada con el tema que quise profundizar más al respecto. 

Encontré que la sensación de miedo irracional e inquietud a no tener nada que hacer se le conoce como ociofobia, palabra que fue ideada por el psicólogo catalán Rafael Santandreu para referirse al pánico que les genera a algunos el estar frente a un tiempo vacío o no planificado.

¿Quiénes pueden sentirse más identificados con la ociofobia?

  1. Las personas con rasgos obsesivos
  2. Los adictos al trabajo
  3. Los sumamente perfeccionistas
  4. Aquellos que tal vez evadiendo algún aspecto de carácter personal (consciente o no) lo compensan manteniéndose ocupados todo el tiempo, así implique trabajar durante extensas jornadas o incluso las actividades de ocio son planeadas con rigurosidad.
  5. Las personas fuertemente influenciadas por la productividad y la eficacia, que miden sus logros de forma cuantitativa más que cualitativa.

¿Cómo suele comportarse una persona con ociofobia?

  1. Cree que los momentos de ocio son una “pérdida de tiempo” que podría estarse aprovechando “haciendo algo”.
  2. Siente un temor irracional a que la vida se le está escapando y está fuera de su control.
  3. Tal vez lleva un excesivo planeador de las actividades a realizar y mide su productividad y/o éxito por la cantidad de actividades realizadas.
  4. Planifica incluso los momentos de ocio. Tiene una detallada lista de cosas para hacer durante el fin de semana y las vacaciones.
  5. Transmite su estilo de vida a familiares y colegas en el trabajo, por ejemplo, llena de deberes a quienes conviven y trabajan con ellos.

¿Alguna vez has sentido esta sensación de ansiedad al tener tiempo libre?

El mundo actual nos empuja a ritmos cada vez más acelerados, con condiciones laborales más demandantes, hiperconectados a más tecnologías y con relaciones interpersonales cada vez más reducidas. 

El mantenernos a todo momento ocupados nos lleva a estados neuróticos y ansiosos, provocando que nuestras interacciones con el entorno sean cada vez más superfluas, aceleradas y automáticas. Cuando estamos en estados así hace mucho más difícil que la imaginación y la creatividad se manifiesten.

Entonces aprender a darnos tiempo se vuelve invaluable. Como aprender a darte tiempo para disfrutar sin culpa el fin de semana, sin llevar un itinerario completísimo de actividades por hacer, disfrutar más del tiempo en familia, detenerte a observar el paisaje mientras caminas, disfrutar más de las actividades que te gustan sin la presión obsesiva de cuántas has realizado, estar más presente, escucharte y conocerte mejor.

¿Cómo aprender a darte tiempo?

  1. Cultiva el maravilloso “Dolce far niente”, expresión italiana que traduce: ociosidad que resulta agradable. Es decir, disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y del no hacer absolutamente nada, sin intentar ocupar espacios vacíos con más actividades.
  2. Concédete pequeños momentos de ocio durante el día. Una estrategia que puede ser muy útil es hacer pausas al finalizar cada actividad.
  3. Trabaja en las creencias irracionales que te hacen creer que descansar es perder el tiempo, o cualquier otro significado irracional que le das al ocio.
  4. Imagina qué te gustaría hacer si tuvieras tiempo libre, y ve incorporando a tu día momentos de hacer justamente eso.
  5. Cuando aparezca el miedo al ocio, habla contigo, escucha lo que tu cuerpo dice, y muy posiblemente encuentres la causa de tu miedo.
  6. Meditar es una muy poderosa herramienta para conectarnos con nosotros mismos y escucharnos. 
  7. También existen muchas otras herramientas para ayudarnos a conectarnos más conscientemente con nuestro cuerpo, una de ellas se llama Focusing del filósofo y psicólogo Eugene T. Gendlin.
  8. ¡Tente paciencia! Probablemente llevas un buen tiempo haciéndote cargo de no dejar espacios vacíos en tu día, así que empezar a no angustiarte puede resultar irónicamente angustiante. Entonces, de a pocos y gentilmente te vas soltando de la necesidad de mantenerte ocupado todo el tiempo. 

Estas son estrategias que puedes hacer por tu cuenta para ayudarte a estar más en equilibrio. Sin embargo, si te sientes estancado y que realmente no estás logrando superar el miedo que te genera el ocio, buscar ayuda de un terapeuta o coach puede ser muy útil. Además, te ayudará a quitar presiones innecesarias al proceso de aprender a darte tiempo.

¿Te sientes identificado con este artículo?

Me gustará leer cómo ha sido tu experiencia con este miedo y qué has hecho para superarlo. ¡Deja tus comentarios aquí abajo!

Evelyn Ramírez David
Coach Existencial, Logoterapeuta
IG: @vidaconsentido.co

 

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Categorías: Artículos

14 Comentarios

Yamile Ramírez David · Febrero 6, 2020 en 6:52 pm

Excelente manera de escribir y me haces sentir que me hablas exclusivamente a mi. En algún momento de mi vida estuve envuelta en un estrés laboral tan grande, que luego al tener algo de tiempo libre, me sentía culpable sino buscaba actividades para hacer cuando por fin tenía el espacio. Esto me causó más angustia y malestar incluso físico. Ahora disfruto más cada cosa que hago y más del tiempo que tengo para mi! Felicitaciones!!!

    Evelyn Ramirez · Febrero 6, 2020 en 7:17 pm

    Sé muy bien de lo que hablas. También he pasado por ahí de sentir culpa si no hacía algo “productivo” en el tiempo libre. Lo bueno es darse cuenta y tomar acción para disfrutar cada vez más y la vida se hace más interesante, menos estresante. Me alegra que te haya gustado!!

Luis Eduardo Espinosa · Febrero 6, 2020 en 7:13 pm

Gracias! Interesante artículo, me permitió identificar muchos momentos de mi vida en los que no he disfrutado el tiempo para mí mismo. Sencillamente, me dí el tiempo hoy para deleitarme con este artículo, tomar un milo caliente y llegar a decir, Dolce far niente!

    Evelyn Ramirez · Febrero 6, 2020 en 7:22 pm

    Gracias a ti por leerlo!! Me alegra saber que realmente disfrutas lo que aquí comparto.

Amontero · Febrero 6, 2020 en 9:03 pm

Que buen artículo Eve, es tan especial leerte ya hacia falta!!!
Sobre este tema pienso que la mayoría de personas hemos pasado por ahí, siendo duros consigo mismos generando sentirnos culpables y otros sentimientos, sensaciones poco sanas que al final afectan nuestro ser, de ahí lo valioso de ser consientes y poder identificar qué nos merecemos, y que parte de esto es tener tiempo para nosotros, aprender a estar con nuestra presencia, consentirnos alimentando el autoestima, sé que no es fácil pero no es imposible
cuando lo logramos podemos quitarnos las venda de los ojos y de alguna manera volar, liberarnos y disfrutar, porque al final la vida pasa y es un momentito, así que nunca es tarde para hacerlo para darnos tiempo y abrazar nuestro ser.
Gracias Eve 🤗🤗🤗😘🌹

    Evelyn Ramirez · Febrero 6, 2020 en 9:25 pm

    Gracias a ti por leerlo!! Y es muy cierto lo que dices y lo comparto, cuesta pero no es imposible y con ayuda y realamente trabajando en ello, se logra no sentir culpa y disfrutar más la vida.

Johanna Torres · Febrero 7, 2020 en 9:59 am

Excelente artículo! Muy interesante para reflexionar sobre aquello que nos gusta hacer, que nos hace felices y nos permite conectarnos con nosotros mismos, y, aún más importante, sacar el tiempo para disfrutar al máximo cada momento de ocio sin temor y sin prejuicios.

Gracias!!!!

    Evelyn Ramirez · Febrero 7, 2020 en 10:34 am

    Gracias!! A veces no disfrutamos realmente por pensar que es perder el tiempo o que podríamos ocupar ese tiempo con actividades más productivas, olvidando que las de ocio también son necesarias y saludables.

Judith jimenez · Febrero 7, 2020 en 10:27 am

Desde pequeños nos enseñan que debemos ser productivos y que lo que no se hace en la juventud ya de adultos no tendremos opción de hacerlo. El sentimiento de culpa se siembra desde niños y los que no se ciñen a estar todo el tiempo en movimiento es considerado un perezoso o en el peor de los casos un vago. Si nos detuviéramos cada cierto tiempo a pensar y disfrutar de nuestros silencios y espacios de soledad y ocio seríamos más felices, tolerantes y seguramente más productivos sin necesidad de estar 24/7 a la carrera. Gracias!!

    Evelyn Ramirez · Febrero 7, 2020 en 10:37 am

    Es muy cierto lo que dices. Creo que se nos ha olvidado que es importante dejar que el aburrimiento aparezca. De niños esa expresión podía salir a relucir y cuando los papás no intentan a toda costa que los hijos no se aburran resultaban juegos bantante ingeniosos y divertidos.

James · Febrero 7, 2020 en 3:57 pm

Muchas gracias por este artículo, es muy importante buscar balance y tranquilidad, especialmente hoy en día cuando hay tantas influencias que nos dicen que todo debe moverse a 1000% todo el tiempo!

Ana María Escobar · Febrero 8, 2020 en 5:28 pm

Eve, me encanta tu reflexión al respecto. Me sentí aludida en varios momentos. Siempre he sido muy perfeccionista y a veces hasta obsesiva con cosas como por ejemplo la limpieza 😂😂😂. Lo he aprendido a controlar, pero todavía me pasa que en ocasiones siento que dormir es perder el tiempo, o cuando quisiera descansar se me vienen a la cabeza cosas pendientes que debería hacer, etc. ¡Me encanta tu artículo! merecemos y necesitamos descansar y tener espacios de ocio sin remordimiento 😎👍🏻👍🏻

Margarita · Febrero 9, 2020 en 7:34 am

Maravilloso mensaje y agradable forma de escribir; hay que extender esa sensación de serenidad y bienestar y disfrute a todo lo que hacemos. ¡Bienvenido siempre el tiempo libre!

Beatriz Ramírez David · Febrero 9, 2020 en 1:07 pm

Excelente!! A dejar de sentirnos culpables por el tiempo libre. Aprendamos a disfrutar un café caliente, un helado o una copa de vino en compañia de nuestra niña interior. Recibe un abrazo sororo

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